Sobre las lecturas de noviembre 2024

Las lecturas de noviembre circundan tres textos: Hacer la guerra de Simone Weil, Epifanía de una sombra de Mauricio Wacquez y Estrella distante de Roberto Bolaño. La aparente heterogeneidad -diría disgregación- de los textos obedece a situaciones laborales, “libidinales” y adivinatorias.

Como sucede con los objetos relevantes que propician eventos importantes, estos tres libros se me aparecieron en diferentes circunstancias. Hace años ya estoy entregado a una suerte de misterio indecible que me guía inconscientemente a través de un mundo poblado de cosas, hacía aquello que realmente me será importante. El libro de Weil, por ejemplo, aparece ante mí hace apenas unas semanas. Durante años he pensado en ella, guardándome de leerla por temor al sobresalto que me podría significar amarla demasiado, entenderla demasiado y resonar en sus textos. Habrá sido por el año 2016 que me topé por primera vez con su nombre en otro texto olvidado, cuya única función sería darme eso: el glorioso nombre de Simone Weil. Ya entonces presentía la importancia de sus ensayos. Pero me aguanté.

El rasgo ansioso que quita más vida es la anticipación neurótica que priva de la experiencia del presente. La forma que inventé para poder vivir lentamente es alargar lo más posible los encuentros con aquello que debo encontrarme. Como no abrir los regalos de navidad a pesar de no poder esperar a hacerlo. Con Weil, entre otras, he operado de manera similar. Alejándome, esperando aquello que deseo he podido entender la paciencia y la contemplación. “Ya llegará” me dije hace casi diez años. Hace unas semanas llegó.

En la Feria del Libro de Valdivia, mientras visitaba a un querido amigo, encontré la edición de Hacer la guerra sobre el mesón de la caja. Como si estuviera para que, a última hora, alguien la encontrara antes de irse. La lógica comercial es esta: se disponen libros pequeños en el mesón de la caja porque los clientes pueden llevarse ediciones pequeñas de bolsillo de textos relativamente accesibles. Como esos libritos estrechos de LOM. Un accidente feliz, una oportunidad aprovechada, una feliz coincidencia o toda la maceración de mi paciencia condensada en un pequeño libro de ensayos pacifistas. Les prestaré especial atención este mes.

El ventilado escándalo en torno a la obra y publicación póstuma de Mauricio Wacquez me hizo imposible durante años encontrar textos decentemente digitalizados de su autoría. Revisando e inventariando la colección de la Biblioteca, encontré Epifanía de una sombra, obra póstuma publicada por editorial sudamericana, en flamante naranja. El deseo, nuevamente, motiva esta lectura y moviliza este encuentro feliz. La literatura de Wacquez es enigmática para mí: un autor que podría perfectamente estar vivo hoy, muerto hace casi 25 años y que detrás de sí deja un escandalo editorial excesivamente judicializado. Las formas textuales, motivos y demás interioridades literarias me son completamente ajenas. De esta breve lista, esta lectura responde a la categoría de «tincada».

Hace por lo menos 10 años, hojeé por primera vez una novela de Roberto Bolaño. Comprendí inmediatamente, a mis 18 años, que aprovecharía mejor la lectura habiendo vivido un poco más. Logré evadirlo exitosamente toda mi formación universitaria, esperando el momento preciso. Hoy, por motivo del Club de Lectura de Biblioteca, accedemos a Estrella distante, la tétrica novela de Bolaño.

Sobre esta obra tengo más señas, más información. Es imposible no enterarse de algo de Bolaño. Su masividad es acompañada, en esta pasada, del motivo chileno de la novela. Talleres literarios, coyunturas políticas y las sombras que colman todo lo suyo.

Entregadas como por designio, estas lecturas traerán otras y otras. Y se sobrevienen ideas sobre ideas.

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