La medianía chilena llama al exterminio burocratizado, transmutado miles de veces en otra cosa, en procesos casi absurdos que pueden durar generaciones. De esta forma, los primeros exterminadores podrán resguardarse en la incompleción del proyecto exterminador y los hijos de aquellos, podrán escudarse en el carácter hereditario de este. En cualquier caso y de cualquier forma, buscará el exterminador chileno un sinfín de formas y objetos para alejarse de la muerte.
Por este motivo, el extremismo político chileno jamás alcanzará al de otras regiones del planeta. Basta recordar la cobardía de los violadores de DD.HH en dictadura: comandados, obligados, convencidos, cegados, manipulados. Jamás plenamente responsables de nada, jamás en uso pleno de sus facultades mentales. Por su parte, las maquinarias de muerte ultramodernas de otros países precisaron de asesinos tan despiertos como ansiosos de matar, tan soldados y obedientes como se los permitió su propia voluntad sanguinaria.
El fascismo, en su instinto asesino y su deseo retorcido, ha concebido en el mundo la eliminación del enemigo sin mayores excusas, sin tantos malabares retóricos ni pretexto leguleyo. El fascismo chileno se ternea, se arregla, se siente europeo, habla como huaso y falsea su identidad completa con tal de no asumir su proyecto.
El futuro próximo nos asegura fascistas chilenos en puestos administrativos y ejecutivos, llorando en medios establecidos y alternativos contra un enemigo simultáneamente ridículo y omnipotente. El brazo armado serán las mismas policías que el progresismo azuza y cuida, además de algunos grupúsculos de neonazis obesos adictos a la cocaína. Como buenos herederos de la cobardía castrense, el fascismo mediano chileno putero y jalero se hará el tonto, se ajustará lo más posible a derecho y en caso de necesitarlo, meará unas cuantas camas con tal de permanecer fuera de la cárcel.
Es difícil temerle, en abstracto, al fascismo chileno contemporáneo. Si son peligrosos es porque tienen recursos para armas y para sabotajes. ¿Hay algo parecido en la izquierda? En su absoluto liberalismo, en su centrismo a ultranza, en su retórica apolítica; dónde están las herramientas para resguardanos las espaldas y el cuello. No hay. En ninguna parte.
Cuando, fugazmente y como siempre, la cosa se caliente, la izquierda saldrá a apaciguar, a cuidar las instituciones, la gobernabilidad y al Estado. El fascismo mediano chileno es primo hermano de nuestra izquierda. Una pone las armas y la otra los muertos.
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